Para aquellos que utilizamos los domingos como excusa para odiar al mundo y a cuanto habitante existe sobre él. Sobre todo los que son más felices que nosotros.

 

Te odio por ser como yo

Me miraba al espejo y te veia. Ese fue tu pecado.

No sabía como comenzar de nuevo, ni sabía si lo que había hecho era lo correcto. Pero tú me indicaste el camino. La mejor manera de salir del abismo en el que me encontraba era demostrándome a mi misma que puedo ser tan mala como ellos, que ellos también pueden sufrir como yo sufrí y que ellos también pueden perder la cabeza por un amor.

Debo reconocer que en un momento sentí algo por tí Antonio, pero no tardé en darme cuenta que no era más que compasión, porque sufriste como yo y porque querías dejar de sufrir como yo. Y eso me daba mucha rabia, que fueras tan jodidamente parecido a mi, tan insignificante y tan enamoradizo.

No pude soportar tu ternura ni tus detalles empalagosos, así que decidí acabar contigo. Ven, te voy a enseñar a depender de mi. Te conté las historias que querías escuchar, esas que te hacían pensar en lo mucho que nos parecemos.

Me gustaba cuando te sentías escuchado y cuando finalmente llegó el sexo no estuvo del todo mal. Debo reconocer que has sido el primer hombre después de que me pasara lo que me pasó que me ha provocado un orgasmo sin tener que pensar en otra cosa que en el momento mismo. Nadie lo ha vuelto a hacer.

Pero te enamoraste y ese fue tu error y lo que es más grave, es que me lo hiciste saber. Te vi vulnerable, temeroso de no ser correspondido. Dudaste si eras suficiente para mí y esa fue tu sentencia.

Por frágil, por enamorado, por pensarte poca cosa es que he decidido destrozarte por completo, allá te quedas. Me llevo tu dignidad, la poca que te quedaba y la confianza en ti mismo que tanto trabajo me costó edificar. ¿Qué no entiendes que nadie merece tanta devoción? Por débil has de morir.

Gerardo Mañé

Gerardo es un hombre de buena familia. Su madre, reconocida política del cuerpo diplomático de España delegado en Perú. Allá acabó sus estudios, en el colegio Inmaculada, porque su padre confiaba en la eduación jesuita. Fue por muchos años monitor de la CVX y fue alimentando su inquietud hacia la vocación sacerdotal. Suplía los vacíos tiempos con su familia con interminables horas en su escuela, preparando las reuniones y la catequesis para los niños.

Cuando acabó el colegio, su madre lo envió a Madrid a estudiar. Acabó con matrícula de honor sus estudios de filosofía y se hizo sacerdote jesuita 12 años después. Fue enviado a Santa Maria de la Vall Vella, un pequeño pueblo de no más de mil almas, donde es párroco de aquella iglesia construída en el siglo XII. Es un hombre muy querido en el pueblo, porque siempre está ayudando a los campesinos que allá viven.

Gerardo es un hombre de costumbres, se levanta a las cinco de la mañana a realizar sus oraciones, no vive en comunidad por determinación propia. Luego se prepara siempre un café americano con el que humedece los croissants que Fernandito le lleva todos los días para que él le lea pasajes de la Biblia. A las doce espera la hora de la oración para salir a comer a casa de unos abuelos que viven en el pueblo que han brindado pensión a todos los párrocos que han pasado por allá, desde que el pueblo es pueblo. Cuando no esta trabajando está haciendo ejercicio, Gerardo es un hombre atlético, será por eso que a la misa sólo van mujeres, con sus mejores atuendos. Pero él no hace caso de las insinuaciones, siempre se muestra correcto, excepto cuando se le ve correr por el pueblo con una camiseta blanca ajustada mientras el sudor va trasluciendo sus pezones y parte de su musculatura.

Por la tarde recibe al niño y cada domingo, mientras el pueblo descansa después de la misa, recibe a algunos fieles que solicitan sus servicios. Judit Gala es una de las mujeres que va a buscar consuelo. En Gerardo ha encontrado un gran confidente, quien ha tenido las entrañas suficientes para poder escuchar todas las historias de la prostituta del pueblo. Aquella mujer que nadie conoce pero de la que todos hablan.

Gerardo se enamoró una vez, aunque nunca estuvo seguro de que en realidad fuese amor, fue de una joven universitaria, cuando estuvo esos años en Madrid. La cosa no acabó bien, la muchacha tenía más experiencia que él en la vida y en la intimidad humilló a Gerardo, cosa que marcó su vida. Gerardo tiene un micropene, que ni su inteligencia, ni su belleza, ni su musculado cuerpo pueden disimular.

Después de cada tertulia, Judit agradecida ofrece sus servicios a Gerardo. Al padre le gustan las felaciones que Judit ejecuta. No ha estado con muchas mujeres pero le ha bastado para saber que aquella puta tiene un don en sus labios. Gerardo sabe que nunca podrá complacer a una mujer, por eso siempre lleva a sus encuentros con Judit un artilugio. Aquella inmensa polla de plástico que guarda detrás de la sacristía, con ella folla a Judit, a la que parece agradarle.

Gerardo espera a que Judit marche para poder correrse, siempre le ha dado vergüenza que la prostituta viese ese diminuto miembro eyacular, así que entre las luces multicolores y extáticas del roseton de la parróquia, Gerardo tiene sus orgamos. Luego se ducha y sale a crorrer.

Mala Rouge

Mala, qué se puede esperar de un nombre así. Ella es la mujer más interesante que he conocido. Siempre tiene la respuesta correcta para todo, habla cinco idiomas a la perfección, en ella el francés suena más sensual aún y cuando diserta sobre política brillan sus ojos revolucionarios. Ella es así.

Rouge es su apellido y nada la define mejor, es todo pasión, energía y sensualidad. Conoce bien su cuerpo y sabe cómo dejar a un hombre satisfecho. Pero Mala guarda secretos.

Amó una sola vez, pero se entregó te tal manera que cuando quien fuera su marido por diez años la dejó, en lo único que pensó fue en acabar con su vida y así lo hubiese hecho si no fuese porque Judit Gala la detuvo. La encontró en uno de los lavabos del Hilton en Bélgica, donde Mala vivía y Judit acompañaba a un Empresario que curiosamente tenía el mismo nombre y apellido que el marido de Mala.

Aún es joven, pues se casó siendo casi una niña, fue adiestrada para eso, cocina de manera exquisita, domina todas las manualidades, sus manos en el piano son una caricia en los oídos y es muy complaciente en la cama. Pero ha decidido vengarse de los hombres y ahora utiliza sus encantos para enredarlos, enamorarlos, follarlos y romperles el corazón. Todo lo escribe en su diario, al que llama El Obituario Rojo .

Cómo romperte el corazón tres veces (mientras tu vienes a por más)

Día uno : Después de una semana tonteando y esperar tus llamadas como el adolescente que fuí y de la cual solo recuerdo algunos pasajes en medio de borracheras en el internado, decidimos comenzar a salir. Lo clásico, te dedico esta canción, dame tu mano, te escribo un poema y te acompaño a casa mientras pienso como coño voy a pedirte que te bajes el pantalón. Felizmente no tuve las agallas para pedírtelo, no era tan fácil como lo soy ahora. Así que dejémoslo en la cancioncita y las cuatro chorradas que siguen.

No pasó una semana y me di cuenta que lo único que tenía en común contigo era nuestra afición por aquella cantante, así que no me quedó más remedio que decirte adiós. (1-0)

Día dos : Me levanté con ganas de ser mala, porque hacía dos meses me habían roto el corazón y estaba hecha una mierda. No se cómo me convenció "la morena" de llevarme a esa disco, pero por alguna maléfica intuición acepté. Quién iba a pensar que en aquel remoto lugar tan lejano de la cuidad donde nos conocimos te iba a encontrar. Allá estabas tú, pretendiendo ser elegante, con tus mejores prendas y algun perfume barato. Así te recuerdo, con tu traje negro y una pajarita, un ramo de rosas rojas porque crees que ése es mi color favorito, viendo como subo las escleras de aquel antro.

Llegué y hablamos, lo siento, no lo sabías, pero ese día queria vengarme de la humanidad y la pagué con el primer tonto que pasó. No me hizo falta pedirte que te bajaras el pantalón esa vez, se ve que nuestra adolescencia había quedado atrás hace tiempo. Nada, me vestí y me fui, dejándote un número que no es mío, (2-0)

Día tres : Casi seis años han pasado y nos venimos a encontrar aquí, se ve que tienes mala suerte. Te he encontrado con el mismo traje negro y la pajarita, que en tus casi treinta años ya no hacen ni puñetera gracia. Ahí estabas, esperando mi abrazo, pero yo estaba demasiado ocupada mirando mi ombligo como para darme cuenta que llevabas las mismas rosas marchitas y el mismo perfume pestilente de la última noche en Berlín, en la que seguramente te juré amor eterno mientras me venía una y otra vez pensando en mi ex. Lo siento nuevamente, pero esa noche no tenía ni las ganas ni la sobriedad suficiente como para ser educada. Y allá te quedaste, con el ramo sentado. (3-0)

Muero de ganas por saber cómo será nuestro cuarto encuentro.

Amarte en silencio

Aunque la distancia es larga,

el amor vuela lejos

lleva consigo palabras,

y valeroso atraviesa el viento,

no puedes tocarme, ni oírme,

pero no es necesario cariño

sólo cierra tus ojos,

y oirás el grito de un niño,

gritando al mundo que te ama,

gritando en silencio,

porque el amor en silencio

es el grito más fuerte de todos.

Quisiera

Quisiera regalarte un jardín de rosas

quizá el paraíso completo,

darte paz, amor, tantas cosas,

que simbolicen el amor puro, neto.

Robaría sueños de los prados

y del viento las caricias,

del sol el eterno dorado

y de mi alma toda, toda esta dicha.

Historia de un ángel

Un ángel pasó rompiendo el silencio de una confesión sin palabras.

Fijó su mirada y abrazó con sus alas a un tímido ser, con coraza de cristal, y al verse gratamente descubierto, de despojó de todo escudo mostrando su alma pura, vieja.

El ángel sorprendido, contemplaba una mirada perdida, unos labios deseosos por ser besados, unos pies inquietos, juguetones, como queriendo expresar todo aquello que su corazón sentía pero no podía gritar.

Veinticuatro horas mágicas, 1440 minutos de desnudez: no eran necesario el mar ni la luna; el escenario era perfecto, porque el ángel se encargó de hacerlo especial, inolvidable.

Miradas indiscretas, nerviosas, anunciaban un acercamiento deseado.

Una apuesta perdida con Dios, selló con un beso la locura de este encuentro, marcando el inicio de un dulce amanecer.

Una despedida inevitable, camuflada con abrazos, caricias, promesas que con el sol como testigo unían al ángel y al tímido ser; formando un solo espíritu, que sin importar el tiempo y la distancia no podrán separarse.

De vuelta en el silencio, plagado de miradas y suspiros el tímido ser se pregunta si el ángel sólo pasó o apareció para quedarse.

Plegaria

Imploro perdón,

porque he pecado,

soy humano, mi amor,

sé que te he fallado.

No te vayas, quédate conmigo,

sin ti yo muero,

a tu lado vivo.

Adagio

Rezo a la luna,

evoco el pasado.

Imploro al ángel, al río a la noche.

Tu nombre grabado

en mi lecho está,

tu cuerpo tu alma,

desvaneciendo recuerdos va.

En lo que has de pensar

No pienses en penumbra

no pienses en la luz

no pienses que en otoño

las aves siempre van al sur.

No pienses que después de un hola

continúa siempre un adiós,

no pienses que debajo de esta piel endurecida

no hay un niño que cree en Dios.

Piensa en mis poemas,

piensa en mi ilusión,

piensa que soy ese niño

que sólo quiere tu atención.

Highschool lovers

If I could,

I would ask God

why the world is so cruel

what’s the reason I feel so fool.

If I could,

I would fly with wings of love

And rise to the sky,

everyday more,

If I could,

I would take all your pain hundred miles away

and make you happy everyday.

If I could,

I would make all your fantasies truth

If I could,

I would tell all this to you

I would love you more,

If I could

Trozos de mí

Estos pies que han recorrido,

senderos cruzados sin saber.

estos ojos que han leído,

Mil historias en mi piel.

Estos labios que has besado,

y besado a quien besé.

Este sexo maltratado,

Con caricias sin amor.

No me sirven ya. Adiós.

descuartizo así mi cuerpo,

y con él, todo atisbo de ilusión.

Último minuto

Mis fantasmas me persiguen,

en este rincón del baño me escondo de ellos,

viendo correr el río que brota de mis manos,

tengo frío y me arrepiento.

Me arrepiento porque sé que es un error,

lloro pero no grito, porque sé que es lo mejor.

poco tiempo me separa

no hace falta mirar el reloj,

dentro de poco te habré dejado,

a ti y a todo tu falso mundo encantador.

Me libero de ti, que es lo que más daño me hace

de la prisión donde encerrado

ha vivido siempre mi corazón,

ahora soy libre, vuelo alto,

dejo mi cuerpo envejecido

y que alguien le haga una oración.

Ya no

Qué lejos te siento,

Ahora que te tengo.

inalcanzable me gustabas,

y en mis noches te soñaba.

Sueños gratos, sueños vivos, míos,

que ahora no me valen nada.

Qué lejos te siento ahora,

ahora que te tengo.

Porque lo querido de ti lo he tomado

ahora nada me sirves,

vete, que yo olvidaré lo pasado.

Dormir contigo

Dormir contigo,

es volar al infinito en una noche

es yacer en la sabana desolada

es tocar las estrellas con las manos.

A media noche,

te dejo entrar por mi ventana

y poco a poco siento tu presencia

porque es bonito,

dormir contigo.

Viaje cósmico

Anda, qué te cuesta?

Abrázame.

llévame despacio al interior de mi inconsciente,

esparce suavemente sobre mi cuello tu aliento,

Y rasguña sin miedo mi pudor.

Ata mis miedos a la cabecera de la cama,

y roza con tus labios mi locura.

Déjame esparcir la sal sobre tu vientre,

mientras gritas de emoción.

Duerme como niña en mi pecho,

arrepentida por lo que pasó.

Vístete apurada y confundida

luego vete como si nada pasó.

Destierro

Para qué vienes ahora, acaso a ver

las huellas que dejaste en mi espalda,

esparcir la sal de tu desprecio

y ver las heridas escocer?

Sin vergüenza me relamo las heridas,

porque ya no siento nada.

Vete, a ti nada te debo,

sólo lágrimas amargas,

y un poema desconsolado.

Tu amor me ha desterrado,

a lo más lejano de mis pesadillas,

soy la ramera que recoge las monedas

porque todo ya está pagado.

Solitude

Arriba el cielo, el techo, la luz.

abajo, los zapatos, por si hay un temblor.

A la izquierda tu foto, un cenicero,

maldito reloj.

A la derecha, el lado vacío de mi cama

y en el centro de todo, mi corazón.

Lo que tengo

Tengo vergüenza y sudor,

tengo tabaco, tengo licor.

Tengo noches con estrellas,

tengo geranios en mi balcón.

Tengo un café a media noche

y una lluvia de ideas en la habitación,

tengo alegría y amor,

tengo belleza y pasión,

tengo tus marcas, tu alma, tu sexo...

pero no tengo tu amor.

Orgasmo

Rojo, incandescente.

rasguño, mordisco,

humo y sudor,

imploro cariño...

Paz.

Cenizas. Adiós.

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